¿Paranoia?

Después de la matanza provocada por el camión loco de Niza, los medios de comunicación enfocaron su atención en los acontecimientos que se parecen a actos de terrorismo islámico.
El asesinato de un cura mientras celebraba una misa, aumentó aún la emoción popular por el símbolo que conllevaba.
Y la prensa sigue transmitiendo noticias acerca de todos los crímenes que pueden proceder de esta nueva ola terrorista.

Como si fuera poco, el semanal «Le point» anunció que la policía estaba buscando a un refugiado afgano sospechado de estar preparando un atentado en la instalación de París Playa…
El municipio de París anunció medidas de seguridad reforzadas y mantuvo el acontecimiento. Y la alcaldesa de París mencionó la capacidad de enfretar estas situaciones de crisis entre las numerosas calidades de la candidatura de su ciudad para los juegos olímpicos de 2024…

Y para que las cosas queden claras, el municipio también anunció que ahora tocaba limpiar la estatua de la plaza de la república lastimada por todas las marcas de emoción que dejaron los ciudadanos de a pie.

Efectivamente, cuando pasé por allí, constaté que ya habían recogido las velas, flores, dibujos y los demás testimonios y que ya habían instalado las imprescindibles rejas tan de moda ultimamente.
Si entiendo perfectamente la necesidad de limpiar un monumento, esta manera de pasar página le parece algo prematura.

Y mientras tanto, los políticos, incapaces de explicar que no existen acontecimientos sin riezgo, empiezan a cancelar manifestaciones veraniegas porque no pueden garantizar una seguridad absoluta.

Por suerte, de momento, no cancelaron los conciertos que apunté en mi agenda.

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