¿Primavera?

Una semana atras, todavía se veía nieve en los jardines públicos de la capital. Pero en apenas unos días, el frío se hizo más discreto y ya llevamos dos días disfrutando de un agradable sol primaveral.

Aproveché esta templanza para visitar varios sitios que tenía un poco abandonados. Entre ellos toca mencionar las tiendas de esta asociación que colecta objetos y los clasifica antes de darles una segunda vida.
Llevaba siglos sin visitarlas y varias evoluciones me llamaron la atención. Entre los objetos esperando una segunda vida, noté menos prendas, más libros y una buena colección de bicis. En cuanto a los precios, algunos me parecieron exagerados y otros realmente interesantes. No sé si eso contribuirá a desarollar las actividades de la asociación pero yo encontré un espejo para mi casa…

Ayer pasé un gran rato buscando una terraza soleada para almorzar. Sobra decir que mucha gente tuvo la misma idea y al final preferí disfrutar del sol a través de los cristales de un sitio de barrio bastante frecuentado. Constaté una vez más que la crisis que mencionan cotidianamente no tiene el mismo impacto para todos…

Hoy tenía el día libre y cité a mis cómplices de siempre para visitar una exposición dedicada a las orquídeas en los grandes invernadores del jardín de las plantas. El espectáculo empieza al hacer cola ya que instalaron una bonita colección en el umbral del invernadero. Pero nada más entrar en el invernadero tropical uno se vuelve loco: hay orquídeas por todas partes, algunas en el suelo, otras colgando de los árboles o decorando la pared sur… Al final uno no sabe por donde mirar.
Yo contemplé particularmente las orquídeas Vanda pero de momento no me arriezgo a comprar una ya que no sé como se comportarían las gatas con estas impresionantes raíces aéreas. Pero también noté otras variedades realmente bonitas.
Por suerte no había tienda para comprar orquídeas al salir de la exposición…

Total tras una pausa en un sitio de barrio, hicimos un gran paseo por la colina de Santa Genoveva. De paso, constatamos que todas las iglesias del recorrido permanecían cerradas hasta las 17 (lo cual impide visitarlas) y disfrutamos de una calle Mouffetard super tranquila.
Yo noté varios cambios entre las tiendas del camino pero nada del otro mundo.

Ahora toca descansar para prepararse a otros recorridos 🙂

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