Esta semana se notaba que las vacaciones de los parisinos ya se acabaron.
Más gente en la calle, más tráfico automóvil y mi autobus preferido ya tarda más para llevarme a mi destino cotidiano.
Si volvieron a la capital, no todos retomaron el trabajo. Para muchos es preciso arreglar el tema de la vuelta a la escuela para los niños, con la inverosímil lista de compras para que todo este listo el próximo miércoles.
Lo bueno es que la frutera de mi barrio también volvió y tras unas semanas de difícil supervivencia, por fín puedo disfrutar de melocotones realmente ricos y sentir de nuevo placer al comer frutas.
El panadero también volvió pero el carnicero se otorgó una semanita extra.
Pocos paseos esta semana.
Me tocan otra vez unas semanas de vacaciones y para dejarlo todo en orden antes de marcharme y tranquilizar a los que acaban de volver, fueron largas jornadas de muchas horas sin parar.
Ahora sólo falta poner las maletas en el coche, capturar las gatas y llevarlas a su jardín preferido.
¡Hasta pronto!