Curioseando…

Ya estamos con el horario de invierno y a partir de las 18 ya es de noche.
Lo bueno es que la gente enciende la luz más temprano y desde la ventana de mi autobus preferido puedo curiosear descaradamente.

Lámparas de papel para esconder las bombillas en los pisos ordinarios, arañas clásicas con seis u ocho brazos en medio de muebles de estilo, neones que señalan oficinas o talleres, halógenos que ponen de relieve un techo con cornizas, suaves lámparas de sobremesa rodeadas de libros, colgantes de diseño en contextos de todas clases… las iluminaciones te dan una idea de las casas y de sus inquilinos.

Yo pasé casi un año buscando las lámparas que me acompañan y todavía no tengo el tema totalmente resuelto.
Quizás explique mi inclinación por curiosear así…

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