Los discretos encantos del distrito 8

El pasado jueves cité a mis cómplices de siempre al pie del Arco del Triunfo pero no había 2CV y entablamos un largo recorrido por el distrito 8.

Si muchos conocen el arco y los Campos Eliseos, pocos recorren la avenida George V y visitan la catedral americana.
Menos aún sabrán que las esculturas que adornan la fachada del teatro de los Campos Eliseos son de Bourdelle.
Y no sé si existen otros locos que entren en el patio de la iglesia armenia y consigan que alguién se tome la molestía de regalarles una visita privada…
Tampoco sé si la pagoda roja aparece en muchas guías turísticas.

Lo que sí sé es que en el Parque Monceau los árboles tenían estos maravillosos colores del otoño y allí pasamos un buen rato.
El último encanto fue la iglesia rusa Alexandre Nevsky y volvimos al punto de salida, cansados pero contentos.

¡A ver como será el recorrido del próximo distrito!

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3 respuestas a Los discretos encantos del distrito 8

  1. Servin dijo:

    Es esta la primer visita a tu pagina, pero ya la consiredo fantastica, la primera informacion que leí fue de la pagoda china y eso es maravilloso, amo china y espero este sea uno de los primeros pasos que me han de llevar hasta la Muralla. Gracias.

  2. caol dijo:

    Espero que disfrutaste de esta nueva estancia.
    Agosto es el momento ideal para disfrutar de la ciudad tranquilamente…

  3. Mariajo dijo:

    Estimada Caol: Te agradezco mucho esta página dedicada a Paris, con la que me entretengo desde que la descubrí. Gracias a ella,. puedo recordar esa ciudad en la que he pasado muchos veranos . Me sirve para documentarme en escribir mi novela. El problema es que la acción transcurre en 1990 y algunas cosas han cambiado mucho. Tal vez te escriba alguna de mis dudas, para ver si puedes ayudarme, aunque ya lo haces sin darte cuenta con tus comentarios. Este día 12 vuelvo a la Ciudad de la Luz Hace catorce años que no he estado. Espero reencontrarme con su espíritu, siempre vibrante y esa extraña calidez, que no sé de donde sale. Un abrazo:.
    María José Ariño

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