El estrés de mayo

Mayo es un mes de semanas cortas en París. Cuando no hay día festivo y puente, te mandan a algun cursillo de formación continua y así no ves pasar las escasas semanas completas.

A mi me tocó aprender como manejar el estrés de mi equipo.
¡Todo un programa!
Y por si fuera poco, la sesión tenía lugar en las afueras de París así que compartí (aunque al revés) la pesadilla cotidiana de los habitantes de las afueras.
Trenes con atraso o simplemente suprimidos, atascos en las autopistas, … llegar a la hora en punto se convierte en una auténtica prueba y, al final, el estrés que intentas manejar es el tuyo proprio.
A pesar de todo, algunas cositas aprendí. ¡Algo es algo!

Tras esta paréntesis estudiantil, volví a la oficina pero no me arriesgué a entablar las prácticas. Ya tenía trabajo de sobra con los expedientes esperándome.

Ayer por fín pude meterme en una larga caminata parisina con varias paradas en varias tiendas.
Calle de la Roquette ya empezaron las obras.
Plaza de la Bastille encontré a una dependiente que sí sabe de deporte ya que incluso menciona el problema de las zapatillas que apestan.
La pastelería argelina cerca del mercado de Aligre ya no tiene la calidad de siempre y si no supera la próxima prueba, pasará a la lista negra.
Plaza Voltaire, el Partido Obrero Independiente desfilaba con bandera roja y cantando la Internacional.
Y cerca de mi casa, el supermercado ahora sigue abierto hasta las 22:30.

¡Tranqui, hay tiempo para todo!

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