¡Ya llegó el verano!

Resultó bastante difícil volver a la oficina cuando el tiempo empezaba a instalar el verano en las mentes y en la calle. Pero superé la prueba y tras constatar el nivel de cansancio de algunos e invitarles a tomarse unos días, me readapté al ritmo de siempre.

El martes por la noche descubrí el teatro del gimnasio en donde una compañía gay, les caramels fous, presentaba un estupendo espectáculo de music hall. Los actores de la compañía se entusiasmaban por su papel y su alegría resultó contagiosa para los espectadores. En resumen, fue una noche muy agradable.

El jueves tocó un calor aplastante y al salir de la oficina caminé rumbo a la heladería de Raimo para comprobar como va con los nuevos dueños. Y la verdad es que los sabores que probé me parecieron tan ricos como siempre.
Seguí hasta el patio Saint-Emilion en donde constaté varios cambios entre las tiendas. Lo que más me asombró fue la cantidad de locales cerrados y de remodelaciones en proceso. Pero sin embargo noté que las terrazas permanecían requete concurridas con gente celebrando de cierta manera el atardecer.
Pero no es un ambiente que aprecio mucho así que me escapé volando rumbo a la estación de Lyon.

Tras un viernes de pesadilla esperando la lluvia, llegó el primer fin de semana de julio, reuniendo varias características particulares.
Para empezar coincidió con la primera ráfaga de salidas de vacaciones y tras enfrentar varias centenas de kilómetros de atascos ya se marcharon muchos parisinos.
Luego también se trataba del primer fin de semana de las rebajas veraniegas y el domingo, una cantidad increíble de tiendas estaba abierta.
Y para completar el panorama, el municipio de París organizó el sábado en varios distritos un gran juego tipo caza de tesoros y la comunidad india desfiló desde la rotunda de la Villette rumbo a la plaza de los inocentes con el carro de Jagannath.

Si el sábado me quedé en mi barrio, el domingo exploré caminando varias partes del centro de París y ya se notaba el ambiente veraniego que tanto aprecio.
¡A ver cuando instalan París Playa!

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