Paseando

Agosto me regaló suelas de cuatro vientos que me llevan al azar entre sueños y realidades.

En la joyería de mi barrio, constaté una vez más que París no es una gran capital sino una yuxtaposición de pueblos. Mientras me devolvían esta pulsera que encontré en Lima, empezamos a hablar de la vida de las joyas y la dependiente me regaló un momento especial.
Me contó que en otra vida vendía prendas y que había dejado con mucho gusto este universo de consumismo para perderse en la magia de la joyería. A continuación evocó las relaciones muy peculiares que aparecen a veces con los clientes porque las joyas conllevan todo un universo de emociones y de símbolos y que eso lleva directamente a la intimidad de las personas.
La observación me hizo gracia y tras contarle mi encuentro con esta pulsera que le llamaba la atención, también evoqué una cadena pulsera cuya desaparición reciente me parecía requete oportuna.
Me gustaron muchísimo las sensaciones compartidas en este lugar.

Al día siguiente las suelas me dejaron descubrir la asombrosa pasarela Simone de Beauvoir cuyo diseño minimalista es todo un acierto. Idas y vueltas entre la Gran Biblioteca y el Parque de Bercy antes de seguir otro corriente de aire.

Si a finales de julio tuve que enfrentar a una serie de personas tratando sus expedientes con ansias de acabar antes de marcharse de vacaciones, esta semana sólo quedaban los que aprecian los momentos a destiempo y los días se estiraron con tranquilidad y eficacia.

Este ritmo veraniego me dejó la posibilidad de marcharme temprano de la oficina sin estrés y de disfrutar de las tardes.

Terraza en Montmartre entre dos chubascos,
pasarela de las artes con su colección de candados,
patio cuadrado del Louvre con los que pasan y los que se instalan un rato para disfrutar de este espacio,
museo Guimet, un edificio arquitectónicamente muy interesante albergando colecciones impresionantes,
Campos Eliseos con el momento de compras y la parada para almorzar…
hice mi cuenta de kilómetros, de fotos y de descubrimientos.

Me otorgué una semana de vacaciones para disfrutar de la ciudad en esta semana mágica que precede el 15 de Agosto y son muchas las cosas que quiero explorar.

¡Luego os cuento!

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2 respuestas a Paseando

  1. Franjavi dijo:

    Hola Caol:Disfruta de un Paris «vacio».Ya me figuro verte observando a la mlle. de la joyeria.He pasado por Madrid, vacio tambien pero con 41 grados.Si vas, no dejes de ver el Museo Sorolla.Es D E L I C I O S O.Muchos abrazos de Franjavi y que continues disfrutando de la Ciudad de la Luz y sus saldos

  2. Maria Xose dijo:

    Hola Caol:Me encantó esta entrada de tu blog. No te imaginas que sensación tan placentera me dejó al leerla.
    Así es como me gusta pasear;sobretodo en París. Tranquilamente,fijandome en esos pequeños detalles que estan ahí pero la gran mayoria de la gente no ve.
    Seguiré aquí esperando tus relatos.
    Saludos
    María X.

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