Esperando la nieve

Tras varios días invadiendo las provincias de Francia, la nieve por fin llegó a la capital.
Hizo una primera aparición el viernes por la mañana pero pasado medio día ya había desaparecido…

Total pude aprovechar el fin de la tarde para ir de tiendas en busca de la falda imprescindible de la temporada.
Por cierto tuve que visitar tres tiendas diferentes antes de encontrar la talla que buscaba pero fue un momento bastante divertido. Si la norma de belleza es la talla 38, resulta disponible en cualquier tienda. Y no es porque ajustaron la cantidad producida sino porque es la única talla que no consiguen vender…

El tiempo anunciado para el sábado no era adecuado para estrenar mi último capricho y la verdad es que sobre las 11 empezó una buena sesión de nieve.
Tras librarme de la última ronda de abastecimiento, fui hasta el mercado de l’olive, en donde constaté con alegría que el camarada de guardia seguía distribuyendo sus octavillas muy dignamente, solito en una calle casi desierta. Me quedé un rato para apoyarle moralmente antes de visitar este mercado cuya rehabilitación tardó más de dos años y constaté que merecía la pena.
Decoración sobria y pasillos amplios… Tiendas proponiendo productos apetitosos… Tendré que volver para probar algunas preparaciones que noté de paso y sacar algunas fotos.
En la calle los demás militantes aparecieron cuando dejó de nevar. Pero ya era hora de volver a casa para almorzar.

Por la tarde hice un largo paseo con mi cómplice de siempre. Si en algunas partes, las aceras seguían resbaladizas, en casi todos los sitios la nieve de la mañana ya estaba olvidada.
Así que pudimos visitar sin problemas la fabrica de chocolate de la calle Saint Sabin así como una exposición de pintura en la calle de Montmorency.

Mientras caminábamos, comentamos varias informaciones económicas y entre otras cosas el discurso muy asombroso de un financiero que había escuchado en la radio por la mañana. Este estimable señor decía que la clase media ya no tenía bastante ingresos para consumir y que era preciso redefinir la distribución de las riquezas…
Pero de momento, la gente concentra sus recursos en la preparación de las fiestas de fín de año y seguiremos con esos temas cuando llegue el año nuevo 🙂

Hoy seguimos con frio pero el día resultó bastante agradable. Visité los dos mercados al lado de mi casa y constaté que había bastante gente en la calle.
A ver si mañana puedo disfrazarme de víctima de la moda y estrenar mi nueva falda…

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4 respuestas a Esperando la nieve

  1. caol dijo:

    Algunas fotos saqué el miércoles y el jueves… Todo será elegir 🙂
    Luego os cuento

  2. Ana dijo:

    Hola Caol.
    Al final la nieve sí que cuajó en París. He visto una fotos preciosísimas de tu bella ciudad cubierta con un precioso manto blanco y hemos sentido una nostalgia enorme y un deseo irrefrenable de volver…, pero aún no puede ser.
    Te he enviado el enlace con las fotos, aunque tú lo puedes disfrutar en vivo y en directo. Son de ayer mismo, así que supongo que todavía se conservará la nieve un poco más.
    Te mando un abrazo cargado de «envidia» por estar ahí, en la ciudad más bonita del mundo, cualquiera que sea la estación del año por la que pase.

  3. Concetta dijo:

    Empiezo declarando que hace mucho tiempo que deje de creer en la Navidad tal como se vive actualmente, y que pase al otro lado radicalmente, no hago más consumo que el habitual, incluso un poco menos, solo tengo felicitaciones y buenos deseos para mis seres más apreciados y queridos, decidí ser sincera, aunque ya sea un poco tarde.

    Cuando he leído «Esperando la nieve» algo se ha despertado en alguna parte de mi cerebro y lo he relacionado con un antiguo Cuento de Navidad, y mi abuela Cándida, ella siempre me contaba cuentos a su manera según le conviniera metía personajes inventados : como el lechero del pueblo u otros sobre la marcha, no he podido evitar unas lágrimas recordando a un ser queridisímo, con la que pasaba unos días maravillosos por esas fechas, actos sencillos como elegir los alimentos para la cena de Nochebuena los transformaba en una fiesta, recuerdo… que sacaba del baúl unas faldas para la mesa camilla que guardaba celosamente para las grandes ocasiones nos decía que era una joya heredada de su abuela debía ser así porque tenía alguna roedura de polilla, ja, ja, ja… en fin! era una autentica «maga», todos sus actos los revestía de cariño para dar felicidad a todos sus nietos, todavía la siento muy cerca… hay que ver ! que recuerdos almacenamos en nuestro cerebro, pienso que es muy selectivo… y balsámico.
    Ahora, con todo este consumismo desbocado y absurdo, todo me parece muy artificial.

    Gracias Caol, sin tu pretenderlo, me has traído recuerdos muy felices.

    Saludos.

  4. VALIER B. dijo:

    http://www.youtube.com/watch?v=K-DK

    «Tombre la neige / tu ne viendras pas ce soir. / Tombe la neige et mon coeur s’habille de noir. / Ce soyeux cortège / tout en larmes blanches.
    L’oiseau sur la branche, pleure le sortilege… Tu ne viendras pas ce soir…»

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