¡Canícula!

Con mis cómplices de siempre, decídimos que afrontaríamos la canícula navegando.
Entonces quedamos a las 14 en la dársena de la Villette y embarcamos en uno de estos barcos que recorren el canal del Ourcq, ida y vuelta, entre la dársena y Bobigny.

Subvencionado por la provincia de Seine-Saint-Denis, estos barcos navegan durante el verano los sábados y los domingos. Para los pasajeros el precio de la ida o de la vuelta se limita a 1€ el sábado y 2€ el domingo.
La idea consiste en mostrar a los parisinos y otros turistas que hay muchas cosas interesantes incluso cuando uno va más allá de los límites de la capital.

Con mis cómplices de siempre, disfrutamos al principio la contemplación de la ciudad y del parque de la Villette desde el agua. Pero tras pasar debajo del periférico, el viaje regaló otros elementos interesantes.
Primero me impresionó la rehabilitación relativamente acertada de los grandes molinos de Pantin.
Luego examiné con curiosidad el centro nacional de la danza.
A continuación pudimos admirar una cantidad inverosímil de graffitis de todas clases.
Yo me quedo con la imagen de este impresionante edificio.

El viaje ida y vuelta tardó dos horas y con una temperatura de 38 grados, a duras penas sobrevivimos. Pero eso nos dio ganas de probar el largo recorrido que lleva por el canal rumbo a Meaux.
¡En otra ocasión será!

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