¡Un año ya!

Hoy celebré el primer aniversario de mi instalación en mi nuevo piso.
Tras el tsunami de la mudanza y varias adaptaciones, conseguí una vivienda muy agradable y para nada me arrepiento del cambio.
En cuanto a las gatas, se apoderaron del espacio y resulta evidente que prefieren el nuevo piso.

A modo de celebración, hice varios kilómetros para mejorar algunos detalles de decoración. Y para empezar pasé por una tienda que se llama «la casa de Alep». Se halla muy cerca de mi casa y en teoria proponen productos fabricados en Siria y más precisamente en Alep. Pero como me lo contó la dueña, ya no tienen noticias de sus contactos en Alep. Sin embargo, todavía tenía las placas estampadas que ya había ojeado y pude seguir cazando detalles.
Al día siguiente, mientras buscaba otra cosa, encontré los tiradores de puerta que quería asociar a las placas de Siria. De paso, examiné la estación de tranvía que instalaron cerca de la plaza de la Nación y me gustó su diseño sobrio.

El jueves, visité al lado de Bastille, la tienda de un zapatero que me habían recomendado y descubrí el refugio de tres artesanos perpetuando técnicas tradicionales de reparación de zapatos. Me aconsejaron muy amablemente y encontré el betún que buscaba. Pero entre la lluvia del día y el marasmo actual, no tenían otro cliente.

Esta semana, uno de los diarios gratuitos explicaba que para mantener su nivel de vida frente a la crisis, los franceses aplazaban algunos proyectos y utilizaban una parte de sus ahorros. Lo cierto es que tras un largo momento esperando una mejora de la situación, por las elecciones, por las vacaciones, … se ve que el paro sigue aumentando y que dar abasto con los gastos cotidianos resulta cada día más complicado.

Por suerte todavía existen algunos recreos gratuitos como meterse en largos recorridos…
Así que seguiré caminando 🙂

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1 respuesta a ¡Un año ya!

  1. ANA dijo:

    ¡Feliz aniversario en tu nuevo hogar!
    Realmente, es un barrio fantástico, vibrante y muy «caol». Un año ya…, el mismo tiempo que hace que estuvimos allí por última vez. Nos alegramos de haber compartido contigo aquellos momentos y te agradecemos mucho el tiempo que te robamos en plena mudanza. No lo olvidaremos.
    Acabo de estar repasando las fotos de nuestro viaje, el desfile de la vendimia, Manolo probando los vinitos… ¡Ainss, que ganas de volver!

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