Una buena semana

Tras la semana corta de Todos Santos, me costó retomar el camino de la oficina para cinco días seguidos. Por suerte, varios episodios alegraron estos días.

Para empezar una amiga aprovechó sus vacaciones para pasar por mi casa y después de una cena copiosa en un restaurante de mi barrio surgió la necesidad de hacer un pequeño paseo «digestivo». Total subimos arriba de la colina de Montmartre y después de dedicar un rato a la contemplación de París, pudimos disfrutar de una plaza del Tertre casi desierta, con una decena de retratistas cazando clientes. Y para daros envidia aquí dejo la foto…


Al día siguiente, me invitaron a un acontecimiento muy interesante en un centro cultural. Uno de los pasteleros de Pierre Hermé enseñó a unos sesenta asistentes requete atentos el largo proceso de la fabricación del postre llamado Ispahan. Muy bien organizada, la sesión empezó por la degustación de este pastel y a continuación, mientras realizaba las diferentes fases de la fabricación, el pastelero contestaba a las preguntas.
Aprendimos varios truquitos pero resultó evidente que este nivel de maestría necesita horas de aprendizaje. Al final pudimos admirar el postre fabricado y al salir de la sala, cada uno recibió una cajita con tres pequeños macarrones riquísimos.

El sábado fue cuando acompañé a una amiga buscando sofá. (Aunque parezca mentira, perdió sus dos sofás en el incendio del taller del artesano que acababa de renovarlos…). Recorrimos el largo bulevar Raspail y la parte Oeste del bulevar Saint Germain en donde se halla una buena variedad de tiendas de muebles. Visitamos media docena de tiendas y probamos varios sofás pero de momento mi amiga no tuvo corazonada. Yo noté varios objetos cuyo diseño me gustó mucho pero preferí no mirar los precios…
Y este largo recorrido se acabó en la tienda de Pierre Hermé…

Ayer pasé un largo rato en una tienda de jardinería para preparar el invierno de las plantas más delicadas. De momento las temperaturas permanecieron superior a 6 grados y ayer llegaban a una docena de grados. Pero preferí anticipar. Instalé un pequeño invernadero en mi balcón y empajé varias macetas. No sé si será suficiente para mis cactus pero ya es algo.

Y ahora empieza una nueva semana laboral de cinco días…

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