Marzo templado

El tiempo primaveral perduró casi toda la semana…
Cuando llega marzo, varios almacenes invitan a preparar macetas nuevas y a trasplantar las demás plantas para celebrar la primavera adornando ventanas y balcones. Yo ni quité los velos de hibernación ni desmonté el pequeño invernadero que instalé en mi balcón, pero quisé aprovechar las ofertas de temporada y compré un bolso de 50l de tierra fertilizante. Eso en sí no tiene nada del otro mundo, pero para quién vive sin coche y usa carro de compra se transforma rapidamente en una auténtica prueba deportiva. Lo bueno es que las yucas encontraron su sitio e inicié esquejes y siembras.

El martes, mientras esperaba la salida de la manifestación del día, pasé otra vez por el mercado de las flores. Visité la «casa de las orquídeas» y constaté que sin proponer toda la variedad admirada en el jardín de las plantas, ya tenían varias plantas realmente preciosas. En las demás tiendas los dueños estaban preparando las ventas primaverales pero no tenía mucho tiempo para ojear y me uní al cortejo.

Lo bueno de las manifestaciones es que te dan la oportunidad de admirar tranquilamente los edificios desde el centro de la calzada liberada del tráfico automóvil. Chatelet, bulevar Saint Michel, bulevar Saint Germain rumbo a la asamblea nacional… el recorrido no tenía desperdicio y al llegar me marché por la plaza de la concordia y sus amplias perspectivas después de sacar una foto del sena.

El resto de la semana resultó más ordinario: crucé a una persona que practicaba el jogging con su kipá, constaté que los autobuses se transforman cada día más en locutorios, pisé por primera vez el nuevo suelo de las aceras de la plaza de la república e hice un largo recorrido por la calle de los pirineos.

Ayer volví del cine caminando y saqué otra foto para daros envidia 🙂

¡Hasta pronto!

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2 respuestas a Marzo templado

  1. Mariana dijo:

    EN VERDAD,,,MUY BUENA FOTO!

  2. Ana dijo:

    ¡Ay, sí que nos das envidia!
    Gracias una vez más por compartir tus paseos. Es lo que tenemos hasta que podamos volver.
    Es verdad que los parisinos llenan las calles con sus manifestaciones. Algunas de ellas las vemos desde aqui por televisión pero la que acabo de ver no me ha gustado: miles de personas contra el matrimonio homosexual, reivindicando una familia «convencional»… Y yo me pregunto: con todo lo que está cayendo en el mundo, con la crisis, el paro, la corrupción, la hambruna… ¿tan importante es para todas esas personas que haya familias con dos padres o dos madres?
    Me parece triste y descorazonador. París, para mi, no es solo la ciudad más bonita del mundo, también es y ha sido siempre un símbolo de la libertad, la tolerancia, el progreso… y manifestaciones como la de hoy me ponen la carne de gallina, pero no precisamente de emoción.
    No obstante, sigo creyendo en MI París, que es tu París, el que nos describes cada día y al que cada día tengo más ganas de volver. Te mandamos un abrazo y nuestro reconocimieto por amar a esta ciudad tanto que hasta aqui llega ese amor y ese espíritu parisino que nos cautivó en su día y siempre añoramos.
    Ana y Manolo.

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