La semana de la pantalla

Después de admirar esta maravilla fuera de mi presupuesto, estudié el proceso de fabricación de las pantallas y pensé que merecía la pena intentarlo. Pero para eso era preciso reunir varios componentes y asi fue como empezó una semana (casi) dedicada a este proyecto.

En uno de los sitios de segunda mano, encontré una oferta de cintas de flecos muy interesante y quedé por mail con la persona que las proponía, cerca del metro Bonne Nouvelle. Yo estaba buscando a una mujer cuando un señor me abordó para preguntarme si era la persona en busca de cintas de flecos. Pensé que la dueña de las cintas había mandado a su novio y entramos en la oficina de correos para examinar los productos bajo la luz. Mientras miraba la pieza que me interesaba, el hombre me contó que había recuperado varios productos de este tipo al vaciar los sótanos de algunas ancianas fallecidas y que aprovechaba su tiempo libre para sacar fotos y redactar anuncios. También me contó que estas ventas le habían regalado la oportunidad de encontrar a diseñadores de vestuarios de cine o de teatro y acabó preguntándome que quería hacer con mis cintas. Le expliqué mi proyecto y tuve la sensación que me apuntaba en su lista de diseñadores. Si supiera…

El día siguiente, las informaciones de una colega me llevaron a visitar el bazar del ayuntamiento en medio día. Nunca había notado que vendían armazones para pantallas pero encontré tres productos en la zona dedicada al ocio creativo. No coincidían con lo que buscaba así que al anochecer, pasé por la gran tienda dedicada al ocio creativo que se halla al lado de la plaza de la República, y allí fue donde encontré un armazón adecuado.

Necesité casi dos horas para adaptar un casquillo moderno sobre el pie de mi lámpara e instalar el armazón. Y luego pude probar todos los tejidos que tenía en casa antes de llegar a la conclusión que era preciso pasar por el mercado Saint-Pierre para encontrar la tela ideal.

Eso hice ayer por la mañana.
En la gran tienda del mercado, encontré rapidamente una seda salvaje roja y un trocito de organza negro. Pero en la mercería que se halla justo al lado, pasé casi una hora escudriñando todas las cintas que tenían antes de encontrar el modelo adecuado.

Dediqué el resto del fín de semana a la fabricación de la pantalla. Si no conseguí acabar la tarea, por lo menos pasé un rato divertido. Y para las fotos, será preciso esperar unos días más 🙂

Esta entrada fue publicada en París y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a La semana de la pantalla

  1. Ana dijo:

    Ooohhh!!! Espectacular.
    Por un lado, recuerda el cabaret de París, con la seda roja… pero tiene un indudable aire español: el pie parece árabe y los flecos son como los de los mantones que acompañan a los trajes de flamenca.
    Me gusta mucho, felicidades

  2. caol dijo:

    Ya que lo pides… aqui vienen las fotos de la lámpara, apagada y encendida…

  3. Ana dijo:

    ¡ Ya estoy deseando ver el resultado final!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *