Un toque primaveral…

Ya llevamos una semana con tiempo muy agradable para los trabajadores : sol para el trayecto de ida, lluvia y chubascos mientras están en la oficina y sol para volver a casa.
Aproveché esta circunstancia para alargar mis caminatas al amanecer. Abandoné las urracas de la calle Louis Blanc para caminar cuesta abajo rumbo a Chatelet.

A las 7 de la mañana, hay poca gente en la calle y pocos comercios abiertos si excepto los bares y las tiendas de comestibles. Al llegar a la calle Montorgueil, me paré en una de las panaderías Eric Kayser que me habían recomendado en varias ocasiones. Compré una « chocolatine » para probar y el producto me pareció de precio correcto y muy sabroso. Más abajo, los vendedores de frutas estabán instalando su muestrario y tuve la sensación que la calle estaba despertando.

Al día siguiente pasé por la calle de rochechouart. Pero en la calle Cadet, las tiendas de comestibles todavía estaban cerradas. Resistí a la tentación de pasar por la galería Verdeau y seguí rumbo a la calle Montmartre, cuyo nombre engaña porque empieza al pie de San Eustaquio y se acaba a más de 1 kilómetro de la colina de Montmartre. Cuando pasé por allí, esta zona de oficinas estaba todavía semi dormida, pero había una luz muy bonita.

Ayer visité la tienda de la comunidad Emmaüs en el distrito 19 y encontré un estupendo mantón negro con flecos… perfectamente a juego con la pantalla que fabriqué. Agradezco a Ana por la idea 🙂

Hoy tocaba pasear por la « brocante » que organizaban en la calle de los martirios.
Basta con un rayo de sol el domingo por la mañana para que la calle se llene de parisinos. A duras penas caminé cuesta abajo pero pude visitar varias casetas y encontrar la bandeja que buscaba. Cuando llegué a la iglesia Notre Dame de Lorette, tuve que esperar un ratito antes de conseguir una mesa en el cafe de la esquina, pero merecía la pena porque me regaló un perfecto puesto de observación de la vida callejera. Cuesta arriba visité otras casetas y me marché cuando llegó la hora de almorzar.

En la plaza de Anvers, los niños y los gorriones jugaban alrededor del quiosco de música…

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