Ciencia ficción

Oficialmente la primavera se acabó el pasado lunes y los meteorólogos publicaron una cifra divertida : la precedente primavera con tantas lluvias ocurrió 105 años atrás.
¡Por algo no lo recordaba!

El miércoles, en medio día, la jefatura de policía parisina anunció que no autorizaba la manifestación planeada por los sindicatos el jueves. Y entre las razones presentadas para explicar esta decisión, afirmaron sin vergüenza que entre el estado de emergencia y la eurocopa, los policías estaban agotados y no podían enfrentar una vez más a los alborotadores que actuan al margen de las manifestaciones.
Desgraciadamente para la jefatura, uno de los sindicatos de policías denunció este pretexto y sobra decir que varios políticos protestaron contra esta violación de la libertad de expresión.
Entonces, a modo de compromiso, la jefatura propuso que los sindicatos organizaran una manifestación inmóvil. Y estas organizaciones rehusaron pero también empezaron a preparar reuniones inmóviles de tipo «flashmob» en varios sitios de la capital. (lo cual resulta basicamente incontrolable)
Finalmente, después del consejo de ministros, el ministro de interior recibió a los sindicatos e inventaron un recorrido facil de controlar: dar la vuelta del puerto de la Bastille.

Sinceramente, dar la vuelta del puerto bajo el sol y sin tráfico automóvil es un recorrido muy agradable 🙂

Mientras tanto los ingleses votaban acerca de su permanencia en la Unión Europea.
El viernes al amanecer, escuché a un grupo de periodistas comentando el resultado del referéndum. Empezaron pretendiendo que el voto a favor del «brexit» ganaba por un pelo, y cuando no hubo más remedio que contemplar las cifras, enlazaron las bobadas, como si hubieran descartado por completo la posibilidad que la gente tenga su propia fe…

Lo mismo pasó con nuestros amigos irlandeses, convencidos que su equipo no llegaría al octavo de final de la Eurocopa, y que tuvieron que organizar un viaje extra para asistir a este partido.

Tras tantos acontecimientos dignos de las peores novelas de ciencia ficción, no quedaba más remedio que otorgarme unos días en mi refugio borgoñón.

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