Contrastes

Los azares de la formación profesional me llevaron a pasar dos días en un edificio ubicado en una pequeña calle a 300 metros del Arco del Triunfo.
En esta zona de muy buen nivel, es divertido constatar el contraste entre las diferentes avenidas que llegan al Arco del Triunfo. Si los Campos Eliseos se transforman cada día más en el supermercado presentando las marcas más famosas del planeta, la avenida des Ternes menos trastornada por el turismo propone una sucesión de comercios más intemporales y más dedicados a los parisinos.
Si contemplé con interés varios escaparates, preciso que los precios impiden cualquier capricho a la gente de a pie, pero esta gente tampoco vive en esta parte de París.

El miércoles me regaló otro momento interesante pero muy diferente. Llevo siglos sin pasar por la estación de autobus que se halla al pie de mi casa y ese día encontré en el autobus que me llevaba a casa a una señora que solía ver por la mañana. Tras varios meses sin coincidir, empezamos a conversar por primera vez y constaté con alegría que compartimos varias apreciaciones acerca de nuestro universo.
A ver si coincidimos otra vez para alguna acción militante… 😀

Las rebajas privadas de la temporada me ocasionaron otra sorpresa. Me llegó una invitación por correos de una de mis tiendas preferidas. Pero este año también me dejaron un recado en mi buzón de voz. Y digo yo que si llegan a este nivel de atención al cliente, será que el negocio no va muy bien.

De todas formas basta con pasar media horita en la terraza de un café justo al lado de uno de los supermercados de mi barrio para hacerse una idea: impresiona la cantidad de personas que tras pagar sus compras, salen a la calle escudriñando la cuenta y controlando las líneas.
Para muchos presupuestos, resulta muy difícil enfrentar las últimas subidas de precio y no sé si llegaremos a las vacaciones sin que empiece algún movimiento de protesta como en otros lugares…
¡Ya os contaré!

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kilómetros…

El tema de los paseos alternativos y de los acompañantes sigue desarollándose y esta semana pasé un momento muy interesante con los demás socios de la asociación de parisinos que viven en el mismo distrito que yo. Empezamos compartiendo informaciones acerca de nuestro territorio. Luego descubrí que el ayuntamiento del distrito 18 otorgó una subvención a la asociación y que en contrapartida tenemos que organizar paseos para los nuevos habitantes.
El ejercicio pica mi curiosidad porque imagino que las expectativas de un habitante recién instalado serán algo diferentes de las de un turista. Pero también puede resultar interesante ver como miran el barrio y como viven su instalación.
Estas visitas empezarán a finales de Junio y de momento sólo las estamos preparando. Pero ya os contaré…

Otro momento interesante ocurrió el viernes, cuando pasé casi una hora visitando el centro comercial de la plaza de Italia. No conocía este espacio y esta visita me dio la oportunidad de ponerme al día en cuanto a la moda y a los últimos detalles imprescindibles de la temporada.
Pero luego volví con una amiga y pasé un momento tremendamente barato: ella siempre miraba el país de procedencia de las prendas y subordinaba su compra al trato que reservan allí a las mujeres que ensamblan estas prendas. Y la verdad es que cuando contemplas este tema para cosas que no son absolutamente imprescindible, cambia tu manera de comprar.
Tras este momento de militancia económica, pudimos hacer un largo recorrido con paradas en algunas terrazas soleadas y disfrutar de este bonito mes de mayo…

El sábado tocaba un largo recorrido con unos visitantes argentinos, aficionados al cine, y disfrutando la sensación de pasear por un sitio en donde habían rodado una película… Confieso que no desarollé este enfoque para los paseos que organizo. Pero son tantas las maneras de mirar esta ciudad que uno no puede dar abasto.

El domingo me regaló otro momento interesante en el gran bulevar que camina entre el metro Anvers y la plaza Pigalle. Los vecinos habían instalado las cosas que querían vender en la acera y había mucha gente paseando, en busca de la ganga del día.
Entre los vendedores encontré a dos mujeres que conozco y según parece las ventas no fueron extraordinarias: dicen que no hay dinero y que si no haces precios muy baratos, no vendes nada. Y la verdad es que lo poco que compré allí resultaba muy barato. Pero confirma lo que decía una de mis compañeras de trabajo: ya no se trata de divertirse jugando a vender, sino de reunir algo de dinero.

Tras tantos kilómetros, cuando llegué a casa, ya no podía más. Pero seguro que con otra noche descansando podré hacer nuevos recorridos :-))))

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Entre dos fiestas

¡Vaya semana más rara!
Tras unos días normalmente primaverales, la temperatura aumentó y el jueves por la noche llegó a un nivel casi veraniego.

París, tierra de contrastes, regala terrazas requete concurridas en la plaza de la Bastille pero también rincones algo apartados a salvo del tráfico automóvil y del ruido.
Al anochecer se ve una muchedumbre alegre y ruidosa en algunas calles pero por la mañana, la ciudad se vuelve perezosa y se queda entre las sábanas.
El sábado, el director del supermercado de mi barrio se volvía loco al constatar las variaciones de las horas de afluencia. El domingo el vendedor de periódicos se quedaba perplejo al ver tan poca gente en la calle…

Yo volví a ver la exposición de Martin Parr para enseñarla a un paseante y también visitamos algunos de los lugares que aparecen en las fotos.
Así es como llegamos a la tienda de los «sapeurs» congoleños para admirar los trajes que proponen a los elegantes. Por llevar un vestido cuyo color azul es relativamente original, conseguí un gran éxito entre estas personas que dedican una gran atención a la manera de vestirse. De momento no compré nada en esta tienda. Pero la idea ya está madurando. 🙂

Este fin de semana, también se organizaban varias ventas en donde los particulares pueden vender lo que quieren. Un amigo mio me enseñó su cosecha, exponiéndola en mi alfombra. Constaté una vez más que la calidad de los productos depende directamente del nivel económico del barrio de la venta pero también comentamos la multiplicación de estos acontecimientos. A mi parecer, es una manera divertida de crear vida en los barrios pero una de mis colegas considera que también es una manera de juntar dinero, especialmente cuando uno enfrenta un momento difícil… La respuesta se volverá más evidente con el tiempo

Ahora toca preparar varias celebraciones… Ya os contaré…

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El día de los trabajadores

Este año el día de los trabajadores cae en domingo y en Francia no lo trasladaron al lunes.

Y este año por primera vez participé a la venta del muguete con una asociación.
Preparar los ramos con los demás socios ya resultó bastante divertido. Pero también me llamó la atención el proceso para conseguir un sitio interesante para vender.
Cuando me contaron que teníamos que estar en el sitio por lo menos a las siete de la mañana, me pareció algo exagerado. Pero cuando llegué esta mañana a las siete y media entendí el problema: el 1 de mayo se admite que cualquier persona venda muguete, y como el precio para comprarlos al por mayor permite esperar un beneficio importante, son muchos los que intentan ganar cuatro duros vendiendo muguete.
Yo dediqué tres horas a esta actividad y segun parece mi asociación consiguió bastante dinero. Pero cuando miras el tiempo que pasamos entre todos para eso, no es muy eficaz…

Como me marché en medio día pude explorar metódicamente la manifestación del día.
Salía de la plaza de la república rumbo a la plaza de la nación pasando por el bulevar voltaire, y teóricamente empezaba a las dos y media.
Cuando llegué a la plaza de la república, constaté con decepción que la mitad de la plaza quedaba libre para el tráfico automóvil. Pensé un rato que me había perdido una parte del desfile, pero tras hacer el recorrido entre las dos plazas ida y vuelta, no hubo más remedio que constatar que la edición 2011 de la manifestación del día de los trabajadores no fue muy concurrida.
Aplazaron la salida del cortejo, dejaron mucho espacio entre algunos grupos, calentaron el ambiente con cervezas… pero aún así resultaba evidente que no había mucha gente.
Eso me asombró bastante, no sólo porque son muchos los motivos para desfilar sino también porque se trataba de un fín de semana corto y soleado, ideal para manifestar.
Pero igual la gente se quedó en casa para recuperar tras el fin de semana de Pascuas. Ya veremos como lo explicarán los sindicatos en los días que vienen.

Y ya veremos como va con las demás celebraciones de mayo…
¡Ya os contaré!

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Semana santa

Suerte tuvieron todos los que aprovecharon Semana Santa para viajar a París porque tocó un tiempo casi veraniego.

Experimenté otra vez el velib y eso cambia de verdad la relación a la ciudad y la idea de las distancias. Por cierto fue algo complicado devolver la bici en la zona de Bastille y tuve que visitar varias estaciones antes de encontrar un espacio libre. Pero lo bueno del sistema es que luego puedes contemplar el trayecto siguiente mucho más libremente que cuando vas con tu propia bici…

Entre los descubrimientos de la semana tengo que destacar el Instituto de las Culturas del Islam. Allí es donde proponen una asombrosa exposición de fotos acerca del barrio multicultural de la Goutte d’Or. Meses atrás invitaron al fotógrafo Martin Parr a visitar este barrio y a regalar su mirada tan peculiar como respuesta a los comentarios negativos de algunos periodistas de salón.
Las fotos me parecieron fantásticas y es una pena que no publiquen un catálogo completo.
En cuanto al lugar, es un espacio muy asombroso, ideal para otorgarse un momento de tranquilidad en un barrio requete animado.

Otra sorpresa me esperaba en el 104 en donde se celebraba una reunión internacional de 3500 escutistas. Confieso que no comparto todas las opciones de este movimiento escutista pero resultaba divertido encontrar tanta agitación y tanta vida en este sitio que parecía tan dormido el pasado verano…

Luego visité una de las chalanas de la dársena de la villette en donde pude probar una cerveza muy correcta escuchando a unos músicos. El sitio no es tan caro y permite pasar un rato agradable sin arruinarse.

Por cierto, como siempre cuando tenemos buen tiempo por la noche en París, había una tremenda cantidad de gente en las orillas del canal San Martín y yo seguí caminando.

El domingo pasé por dos lugares en donde la gente podía vender sus trastos. Pocas cosas encontré en estos mercadillos pero, de paso, noté la ubicación de varias tiendas en donde tendré que volver algún día.

Y hoy, día festivo, constaté con perplejidad que uno de los dos grandes almacenes del bulevar Haussmann estaba abierto. Varias tiendas pequeñas también estaban abiertas pero resultaba curioso constatar que no había la muchedumbre de siempre, como si la zona vacilara entre dormirse o celebrar el consumismo.

Hoy se acaban las vacaciones escolares de la primavera y mañana todos vuelven a trabajar.
A ver si hay suerte y si puedo escaparme otra vez…

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