Otoño

La semana empezó con cara otoñal : tardes acortadas por el cambio de horario, cielo gris y llovizna. Pero como el enlace que suelo utilizar estaba en cerrado, tuve que adaptarme a las inclemencias del tiempo.

Las cosas mejoraron el miércoles, con un tímido rayo de sol, suficiente para iluminar el jardín que puedo ver desde la ventana de mi despacho.

Al día siguiente, mi camino de vuelta pasó al lado del Rex, el cine que alberga la sala más grande de París. Había una cola impresionante y mucho personal de seguridad así que pregunté informaciones a uno de los policías que prohibía el paso a los coches. Según me contó este señor, muy contento de estar en esta zona, organizaban el preestreno de la nueva película de James Bond, y anunciaban la presencia de los intérpretes principales. Yo seguí rumbo al Norte pero confirmo que esta sala es EL sitio en donde ver este tipo de películas.

El viernes, despertamos con un leve velo de nubes y luna de algodón. Pasé por el Pain de Sucre y probé un pastel asociando higos y galleta de café. No hubiera imaginado esta combinación pero me pareció riquísima.

Fin de semana con sol y cielo azul, fin de mes con cuentas bancarias aprovisionadas, había gente por todas partes. Yo di la vuelta a la plaza de los Vosgos para ver si las galerías proponen cosas nuevas antes de pasar por varias tiendas alrededor de Bastille.
Hoy aproveché el día de Todos Santos para visitar de nuevo el pequeño cementerio que bordea la iglesia San Pedro de Montmartre y contemplar el molino que adorna una tumba. Cuando llegué una treintena de personas hacía cola para entrar pero la espera no fue muy larga y pude pasar un ratito en este recinto.
Luego di la vuelta a la plaza de los pintores y confieso que vi dos o tres cosas que me parecieron interesantes. Pero ya había demasiado gente y caminé rumbo a la plaza del Sagrado Corazón.
El panorama me pareció algo borroso, probablemente por la contaminación. Pero eso no desanimó a la gente instalada en la escalera para contemplar la ciudad.

Al anochecer recorrí los Campos Eliseos, desde el arco del triunfo rumbo a la plaza de la concorde. Había una cantidad increíble de gente en esta avenida que se parece cada día más a una galería comercial gigante al aire libre.
Noté que ya habían instalado algunas iluminaciones y en la parte baja, una grúa estaba trasladando elementos de alguna caseta del mercado de Navidad. Pero todavía quedan muchas cosas por hacer.
En la plaza de la Concordia vi la Torre creada por Milène Guermont pero pasé demasiado temprano para apreciar su iluminación.
Tendré que volver allí…

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