Retomando el ritmo…

Llevaba tiempo sin trabajar cinco días seguidos y la verdad es que no vi pasar la semana.

El martes al atardecer pasé por el bazar de electricidad, una tienda que me gusta al lado de Bastille, en busca de una lámpara de lectura. Desgraciadamente me atendió un dependiente que no conocía y su arrogancia me fastidió. Además no tenían lo que buscaba. Total caminé rumbo al ayuntamiento con la idea de visitar el BHV.
En la calle Saint Antoine, por la cantidad de gente que vi con bolsas de compras, pensé que las rebajas ya habían atrapado a muchos parisinos.
Luego en el gran almacén del ayuntamiento, encontrar lo que buscaba fue cuestión de unos minutos. Los dependientes fueron muy corteses, tenían la lámpara que quería por el mismo precio que en la tienda de Bastille y además me la embalaron muy bien. Pero en este almacén no se veía tanta gente como en la víspera de Navidad.

Me interesé al tema de las rebajas cuando pasé al lado de la plaza de la república. En la calle del templo, se veía gente en las tiendas, buscando gangas y comprando. Al lado de la estatua de Marianne, en la tienda de Habitat, había una cantidad increíble de clientes, especialmente en la zona de los utensilios de cocina. Pasé un rato ojeando pero no encontré ofertas realmente interesantes.

Total seguí con el tema de las lámparas, buscando bombillas led con la idea de ahorrar en el consumo de electricidad. Tras dedicar media hora a apuntar las referencias de todas las bombillas que quería reemplazar, necesité el mismo tiempo para encontrar los productos adecuados en los dos mostradores de 20 metros de largo dedicados a las bombillas en la tienda de bricolaje. De vuelta a casa, instalé todos los Led y así el consumo de electricidad para la luz se dividirá por diez. Pero para compensar el costo de estas bombillas y con un precio del kWh de 0,11€ tendré que esperar varios años…

Esta semana se acabó con un toque despreocupado que me encantó.
Al pie de la divisa de París (de luto), a menos de quinientos metros de uno de los bares ametrallados en noviembre, un tropa de payasos regalaba un concierto a los paseantes.

¡Nadie nos quitará lo bailado! 🙂

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