Vagabundeos

En el cine de mi barrio programaron el documental que hizo Raymond Depardon, poco después de la matanza de Charlie Hebdo. Titulado « Los habitantes » pretende conceder la palabra a los franceses de a pie. Ya pude apreciar el « ojo » de Depardon y fui a ver esta nueva producción con mucha curiosidad.
Las primeras imágenes muestran la caravana que sirve de estudio de rodaje recorriendo las carreteras y, de paso, regala varios paisajes de Francia. A continuación se suceden diálogos de habitantes y, a modo de « respiro », imágenes de los viajes de la caravana.
Todas estas personas hablan de temas de su vida cotidiana : un viudo evoca su descubrimiento de la soledad, un abuelo echa de menos a sus nietas que viven lejos, una madre espera que su hijo funde una familia, dos amigas se quejan de sus parejas…
Estamos muy lejos del « parisianismo » y de los discursos de los altos cargos o de los políticos pero estas conversaciones coinciden bien con los franceses que uno encuentra en las ciudades medias.

El sábado tocaba pasear con un grupo de argentinos. Entre ellos dos trabajaban de cocineros y preguntaron si podríamos pasar por una tienda de utensilios de cocina profesionales. Total paramos en Dehillerin, una tienda que se halla cerca de San Eustaquio y nada más entrar se veía que habían encontrado el sitio que buscaban. Aproveché la ocasión para mirar algunos moldes pero los precios no entran en mi presupuesto. Llegamos a la calle Montorgueil con un rayo de sol y el grupito, atrapado por las tiendas de esta zona, no quiso seguir adelante. Yo los abandoné a sus ansias consumistas y volví a casa.

Hoy organizaban al lado del Sagrado Corazón, ventas de productos procediendo del “Périgord”, una región muy famosa por su gastronomía. Cuando pasé por allí todavía estabán preparando las casetas. Foie gras, vino, fresas… Tenían todo lo necesario para preparar una buena comida.

Otro espectáculo me esperaba en la zona de París que exploré hoy.
Entre la puerta des Poissonniers y la puerta de Clignancourt, varias personas sin hogar aprovecharon huecos al pie del muro de contención del bulevar periférico para crearse un refugio. Más lejos, un grupo de búlgaros organizaba el acampamiento alrededor de su camioneta.
En la puerta de Clignancourt, una torre sin ventanas y abandonada espera a los demoledores.
Más lejos, el Instituto sociocultural de los musulmanes del distrito 18 se instaló en el recinto de un antiguo cuartel…
La buena noticia es que mi nuevo podómetro funciona requete bien. 🙂

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